domingo, 23 de septiembre de 2018

TIENEN QUE MARCHARSE, SIN MATICES.

Tienen que marcharse.

Nadie a estas alturas de la película, y conociendo la historia reciente del PP de Madrid, puede creer que Ángel Viñas actuase solo. Todo el mundo entiende que su estrategia estaba premeditada por un grupo de cabezas (mal) pensantes. 

El PP local de Torrelodones ha preparado una demanda al tribunal de cuentas a sabiendas de que su argumento es falso y de que nosotros "no nos hemos llevado ni un euro". 
Por eso encarga y paga un informe de parte, que evidentemente, dice lo que ellos quieren que diga. Y por eso lo pretenden presentar en un tribunal en el que piensan que pueden mover los hilos. Así de sencillo.

El miedo a la honestidad les atenaza. Tienen que marcharse.

El partido popular judicializa la política, o bien directamente o por personas interpuestas. Y ya van unas cuantas denuncias falsas aquí. Algunas archivadas, otras en vías de archivarse. Ésta que se traen estos días entre manos  es una más.
A ellos, a todos los que aprueban estas cosas en el PP local, no les importa hacernos daño en lo personal. Montan denuncias penales porque no les importa vernos en la cárcel, y montan  denuncias al tribunal de cuentas porque no les importa arruinarnos la vida. Porque su estrategia pasa por hacernos el mayor daño personal posible, a sabiendas de que somos personas honradas y honestas. Personas que estamos de más, para ellos, en el ambiente de cloaca de la política, no sólo local.
Se escudan en su “labor de oposición y fiscalización”, y la utilizan para que claudiquemos en la búsqueda legítima de acceder a los puestos políticos de decisión ganando unas elecciones (que es como se debería hacer, presentando un proyecto y convenciendo a quien vota de que ese es el mejor proyecto).

Por eso, no queda otra, tienen que marcharse, tienen que desaparecer de la vida pública y política. No deberían permanecer ni un minuto más ahí.
Son cómplices de toda la ponzoña que supura su partido.
Tienen que marcharse por no haber pedido disculpas en el mismo momento en que salió la noticia del intento de chantaje y amenaza (aún no lo han hecho).
Tienen que marcharse por haber tenido en sus filas y alentado a un presunto chantajista oscuro, su amigo y colega al que ahora llaman "ese señor". 
Tienen que marcharse por no explicar qué es eso de la compra de votos, algo de lo que les acusa precisamente su anterior portavoz. No lo explican, y si no lo explican es porque la explicación no debe de ser muy sencilla de dar sin incurrir en contradicciones. Eso canta por todas partes. Y ya nos conocemos desde hace mucho. 

¿Compra de votos? ¿No es razón suficiente para desaparecer del ámbito de la política democrática?
 
Y un político que ha comprado votos es un fiasco, una mentira, un fracaso humano como zoom politicom. 
Y si esos votos los ha comprado con dinero de un constructor con intereses que dependen de sus decisiones futuras, como parece que afirma su ex portavoz, además es un político vendido, hipotecado; un corrupto, en una palabra.
Y esa gente que habría aceptado formar parte de ese juego, y acceder a que alguien le pague la afiliación también es gente corrupta. Ahí están, con sus nombres y apellidos, fácilmente identificables y de fácil acceso para quien quiera investigar.
Y ese partido que acepta esta situación es un partido que no merece estar en la escena política de una democracia, por muy imperfecta que esta sea. 

Además, para mayor sinsentido, el PP es un partido que pone siempre en la picota las formas y fórmulas de chavistas y maduristas, y resulta que se comportan de la manera más bolivariana posible (entiéndase en la acepción de bolivariano que aporta el PP a este término, ya quisieran ellos acercarse mínimamente en altura de miras a Simón Bolivar, personaje del que seguramente no habrán estudiado ni una línea de su biografía)

Tienen que marcharse. Por su indignidad.

El presidente que no explica qué es eso de los votos comprados. 
El presidente que ha mantenido en su ejecutiva al vocal del presunto chantaje a la espera de que otros muevan ficha. 
El presidente cuya única estrategia es hacer el mayor daño posible a quienes ahora gobernamos, a sabiendas de que su denuncia es falsa. 
Ese presidente, que se llama Arturo Martínez-Amorós, tiene que irse. 
Él no puede permanecer un minuto más en su cargo en el partido y si su partido sigue aceptando un presidente que no explica qué es eso de los votos comprados, tiene que irse de su cargo de concejal, y debe arrastrar en su  dimisión a todas las personas que le han aupado hasta ahí y a quienes le han sostenido. No queda otra.

Hace unos meses que el presidente de nuevas generaciones tiene que marcharse también porque ya apunta maneras en sus redes sociales. Claro, de lo que se mama se cría. Tienen tan interiorizado el juego sucio que les parece lo normal, desde el parvulario.

No queda otra, tienen que marcharse todos. Su situación actual es evidentemente "la suma de todos".

Cuando un partido político presuntamente serio convierte sus redes sociales en un disparate pasa a ser un trol más en la red.
Cuando un partido político continúa anclado en las fórmulas de fracaso de su pasado más turbio acaba por parecerse sin remisión a una banda oscura y mafiosa. 
Siempre han hecho de la anécdota el centro del discurso, mientras buscaban el momento de atacar sin escrúpulos.
En los últimos meses ya estaban en la  última fase de la desesperación. En esa fase ya no se discriminan los objetivos y se ataca a todo lo que se mueve, sin reflexión ninguna. Es una fase que empobrece la mente y envilece el corazón. Por eso han dado el paso en falso, por eso han pretendido herirnos con esa saña.

la familia del PP de Torrelodones inaugurando su sede. En su twitter
 Orden de factores (que altera el producto).  Mingo, Galbeño, Morales, Laorden, Granados, González, Aguirre, Cifuentes, Gurtell, Púnica, Lezo, Master, cremas, …, el PP en caída libre. Y a nivel local notando en sus carnes esa caída, y de pronto, la oportunidad de quedar muy bien ante "sus mayores", y la idea de quitar de en medio a este tábano tan molesto que les ha salido en la sierra. Y de ahí a lo que ha pasado: la bola de mierda de escarabajo pelotero que les ha crecido hasta estallarles en su propia cara.


Porque además han llegado a esta fase con una tremenda merma intelectual. Son menos  y los que están en la fila de choque no son apropiados, por falta de preparación y por exceso de odio y prejuicios. 

Tienen que marcharse. Esto es así.

¿Lo harán o se lo harán? ¿Lo harán o se lo haremos?
Su presencia en la escena política es un insulto para los que luchamos cada día por hacer que la democracia sea una realidad.
Las elecciones de Mayo pueden ser su canto de cisne político. 
Debería ser así. 



martes, 24 de julio de 2018

99 años de Edmund Hillary, que no sólo llegó al Everest. (IV de IV) (y IV)

Venimos de aquí

       ¿Y qué se hace cuando se ha alcanzado el punto más alto de la tierra? ¿Qué otros fines pueden merecer la pena? ¿Se acaban los retos para un escalador si el más elevado a caído? ¿Es llegar a ese punto la última meta posible? Cada quien tendrá su respuesta.
En lo que se refiere a Hillary, cambió la altitud por la latitud, y se sumó a otra expedición de la Commonwealth que en 1958 llegó al Polo Sur, nunca nadie, desde las expediciones míticas de Amundsen y Scott, en la segunda década del siglo XX, había llegado allí donde la brújula se vuelve tarumba. Pues Hillary llegó allí en un vehículo de motor a través de la Antártida.
Y no se concentró en alardear de su logro mayor, cosa que perfectamente podría haber hecho, su filosofía vital llevaba otros caminos: “Es cierto, ¿por qué armar jaleo con algo que ya está hecho? Nunca me ha obsesionado el pasado, hay un montón de cosas que hacer en el futuro.”
Y cómo lo sabía el tío. En ese futuro al que se refería llegó a otros diez picos del Himalaya, dirigió una expedición desde la desembocadura al nacimiento del Ganges. Viajó con frecuencia a Nepal, donde creó la Himalayan Trust, una fundación benéfica dedicada a mejorar la calidad de vida de los sherpas, una comunidad que gracias a esta organización ha visto como se han creado escuelas, hospitales, puentes, aeropuertos y otras infraestructuras esenciales para el desarrollo de esta parte del planeta.

Un par de meses después de ser ordenado caballero, Hillary debió de notar que ser caballero no era para tanto, y se afanó en buscar cambios más consistentes en su vida, así que se casó con Louise Mary Rose. Un año después nació Peter Hillary Rose (que cincuenta años después subió al Everest con el hijo de Norgay como homenaje a sus padres). En 1955 nació Sarah Hillary Rose y en el 59, Belinda Hillary Rose, que protagonizó el momento más duro con diferencia  de la vida de Edmund.
En 1975 Belinda y Louise se dirigían al pueblo de Phaphlu, en el Nepal, donde Hillary estaba ayudando a construir un hospital. Cerca de Katmandú el avión dejó de volar y se estrelló. Luise y Belinda murieron. A Hillary se le desmoronó el mundo, pero su dureza interna estaba muy entrenada, sorprendentemente no sólo no le cogió horror a los aviones sino que decidió trabajar en ellos. Y eso desembocó en otra historia asombrosa, de esas que si las cuentas en alto no te las puedes creer, verás.
Entre 1977 y 1979, Air New Zeland programó unos vuelos turísticos por el antártico y Hillary era una atracción más del vuelo, allí explicaba algunas cosas interesantes mientras la gente estiraba el cuello para ver lo que había abajo. El 28 de Noviembre del 79 había un vuelo programado, pero Hillary tenía un compromiso ineludible en Estados Unidos, así que pidió a su colega y amigo Peter Mulgrew que le sustituyese. El avión, ese preciso día, se estrelló en el Monte Erebus, en la Antártida, y las 257 personas que disfrutaban de un plácido vuelo sobre la latitud cero emprendieron un viaje mucho más largo. Pasado el tiempo, el 21 de diciembre de 1989, la viuda de Mulgrew, Martha Anderson, volvió a casarse ¿Adivinas con quién? Pues si, con Edmund Hillary. La vida tiene estas cosas.
En 1985, Hillary fue nombrado Alto Comisionado de la India (cargo equivalente a embajador), al mismo tiempo era Alto Comisionado de Bangladesh y también Embajador de Nepal, y durante cuatro años y medio instaló su campo base en Nueva Delhi. También en 1985 acompañó a Neil Armstrong, que en 1969 había puesto un pie en la luna, en una avioneta con esquíes por el Océano Ártico, y aterrizó en el Polo Norte. Se convirtió así en la primera persona que ha pisado los dos polos y la cima del Everest.

En 1992, desde el tesoro de su país le pidieron que cediese su imagen para que los billetes de 5 dólares neozelandeses tuviesen la cara de un deportista. Eso era algo realmente significativo. Por un lado del billete de cinco dólares neozelandeses hay un pingüino y por el otro, un deportista. Os reto a buscar otro billete o moneda del mundo con la cara de un deportista.

Billete de Cinco Dólares neocelandeses. Edmund y el Everest.
En 2003 le  hicieron ciudadano de honor de Nepal.
En enero de 2007, con ochenta y ocho años en sus piernas, Hillary viajó a la Antártida para conmemorar el 50 aniversario de la fundación de la Base Scott, es decir, que se mantenía totalmente activo, y además, activista contra los que confunden la montaña con un parque de atracciones.
En 2008, el Gobierno de la India le otorgó el Padma Vibhushan, la segunda entre las más altas condecoraciones civiles del país, detrás de la Bharart Ratna.
Y ese mismo año, un ataque al corazón le llevó de nuevo al lugar que le convirtió en mito, el Everest.

Sir Edmund Hillary, 2007. Foto/Jane Ussher en su últia entrevista.
Arpa sherpa, el hombre que más veces había llegado a la cima del mundo se encargó de guiar el último viaje de Edmund Hillary. En la prensa de todo el mundo se recogieron sus palabras: "Edmund Hillary es una persona muy importante en Nepal. Por eso, me siento muy honrado de esparcir sus cenizas en la cima del Everest, monte que los sherpas consideramos sagrado. Voy a depositar las cenizas en la cumbre y a rezar por él, es quien nos mostró el camino".
Él es quien nos mostró el camino.
Fin.
Carlos Klifas.


Alguna documentación que he revisado y utilizado para escribir fundamentadas estas cositas sobre Edmund  Hillary: