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Deporte, intolerancia, ignorancia, y Rosa Parks

Muchas veces me pregunto por qué la gente utiliza el deporte como excusa para sacar lo peor de si misma. Pocas veces doy con respuestas que me convenzan.

Así, entre fanatismos varios, topamos con el racismo en torno al deporte, o mejor sería decir, la manifestación del racismo idiota en el apartado de la afición deportiva. ¿De dónde aparece esa absurda necesidad de darle la vuelta a un complejo de inferioridad y convertirlo en un fanatismo? 
El deporte y los y las deportistas han ido abriendo esquirlas contra el racismo. Estos días que se recuerda el gesto de Rosa Parks en un autobús, me gustaría recordar a más rosasparks de la historia. 
The 1904 Anthropology Days and Olympic Games
Sport, Race, and American Imperialism

Edited by Susan Brownell
Sólo 32 años antes del hito de los cuatro oros de Jesse Owens en Berlín, los responsables de la Feria internacional de San Luis organizaron unas jornadas sobre antropología (“Anthropology Days”) donde se exhibieron, realizando actividades físicas variadas, africanos, indios, pigmeos, filipinos, turcos y sirios, entre otros. Este lamentable acontecimiento escandalizó a Pierre de Coubertin, que no se desplazó hasta San Luis para asistir a los JJOO. Hablamos de 1904. 
No se volvió a repetir nunca algo así en el mundo del deporte, Pero no hay que olvidar que energúmenos desde las gradas españolas de fútbol hace unos años imitaban el sonido de los monos cuando jugaba Samuel Etoo o hace apenas unos meses han tirado plátanos a jugadores negros, obligando a Dani Alves a hacer de Rosa Parks.

 1936, Berlín.
De todos es sabido que Hitler y su entorno organizaron los Juegos Olímpicos, con la intención de demostrar la superioridad aria, y es también muy conocido que resultó que un hombre negro llamado JESSE OWENS se llevó cuatro medallas de oro 100, 200, 4×100 y longitud y les dejó con las ganas.  Esta es una historia muy conocida.
Pero la intrahistoria dentro de la historia no lo es tanto. 
En el salto de longitud pasó algo que no ha trascendido históricamente tanto como debería. Luz Long, el saltador alemán se dió cuenta de que Owens no estába saltando tanto como podía porque no estaba marcando bien los pasos de la carrera hasta llegar al salto (talonar), así que disimuladamente tiró su jersey en el punto de la pista donde Owens debía, según su criterio, comenzar a cambiar el ritmo, y se lo dijo como el que no quiere la cosa. Y así Jesse Owens ganó la longitud, gracias al atleta alemán. ¿Y aquí acaba esta historia? 
No.
Terminados los Juegos, Long siguió compitiendo, fue tercero en los Europeos de Atletismo celebrados en París dos años más tarde, con una marca de 7,56. 
Tras su retirada como atleta trabajó como abogado. 
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Long combatió (a pesar de que los deportistas de élite de aquella Alemania solían disfrutar del privilegio de no tener que ir al frente) en la división Hermann Goering de la Luftwaffe con el grado de obergefreiter. Herido en combate durante la invasión aliada de Sicilia, murió el 13 de julio de 1943 en un hospital británico. siete años duró su afrenta.
Luz Long, mucho corage para comportarse así en aquel momento.
En cuanto a Jesse Owens, pasados los juegos del 36,  volvió a USA a luchar por los derechos civiles, que una cosa es que pongas a Hitler en su sitio en nombre de los Estados Unidos de América y otra es que en tu país te traten como a un blanco. Porque en los Estados Unidos de Jesse Owens la segragación era lo normal. Así es la vida.

Y tuvieron que pasar 14 años desde los cuatro oros de jesse owens para que en la NBA pudieran jugar afroamericanos. Era 1950.
En 1955 Rosa Parks decidió no levantarse para dejar su sitio a un blanco en el autobús. Se ve que estaba muuuuy cansada y de muchas cosas.
En 1961 Las series finales de la NBA (National Basketball Asociation) las habían ganado los Celtics de Boston a Los Ángeles Lakers, y Bill Russel había sido el jugador más valioso. Y durante la liga regular, Wilt Chamberlain, que jugaba en Filadelfia, había sido el máximo anotador. Estos dos mitos del baloncesto tienen muchas cosas en común, entre ellas, el color de su piel. 
Y aquí seguimos, más de medio siglo después, aguantando las gilipolleces de los Donald Sterling o los Danny Ferry de cada día. Valorando no sólo a los jugadores, sino a la afición, basándose en la pigmentación de su piel. Un, dos, tres, un pasito palante María...

En 1963, se produjo la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, y el discursos que empezaba con un I have a dream. Gracias a ese sueño de Martin Luther King se extendió por todo Estados Unidos la conciencia sobre el movimiento de los derechos civiles. Y también por liderar esa pacífica ascensión hacia la desaparición de la discriminación racial y el final del apartheid estadounidense, recibió el Nobel de la Paz un años después, y cuatro años después se lo cargaron de un tiro, algo que pasa mucho en este mundo, en cuanto eres pacifistas, llegan y te matan.

En aquella época el rey del smooth soul, Marvin Gay sacaba "What’s Going On" al mercado, y conseguía que la Motown rompiera barreras interraciales. Una corriente de lenguaje políticamente correcto se originaba en Estados Unidos y a las personas de raza negra empezaba a llamárselas afroamericanas.
La mayoría de esas personas eran descendientes de gente secuestrada y llevada por los europeos, entre los siglos XVI y XIX, desde el África subsahariana hasta América para trabajar en sus colonias como esclavos y esclavas. Por un lado, la selección individual en su lugar de origen como “animales de carga”, y por otro las terribles condiciones en las que tenían que sobrevivir, produjo un tipo de persona fuerte y preparada para el esfuerzo.
En aquellos días de la esclavitud se crea además el concepto actual de raza, algo que hasta ese momento de expansión imperial europea no se planteó en ninguna cultura. Y cuando digo ninguna, es ninguna.
Pero el hombre blanco tenía que demostrar superioridad y se inventó una pseudociencia a la que llamó primero etnografía y luego antropología física, para llegar por fin a lindezas ideológicas con nombres como nacismo o apartheid, y más recientemente limpieza étnica. Esto no es una opinión, es una relación de acontecimientos.

Ya a finales de los 60 y durante la década de los 70. La discriminación por razón de raza se había asentado en los Estados Unidos y las muertes de Malcom X y Luther King habían despertado muchas conciencias dormidas, entonces EEUU empezaba a sacudirse la miseria de su racismo oculto, ese que da a cada raza un lugar en la escala de valores y en las clases sociales.
El deporte profesional podía hacer que un afroamericano se situase en niveles económicos hasta el momento sólo accesibles a los blancos. Esa podría ser una vía que originase una esquirla en el cambio socioeconómico necesario en busca de la igualdad entre toda la especie humana. Y ciertamente, gracias al deporte, y a deportistas como Julius, Jordan, Magic, las Williams, John Carlos y Tommie Smith, etc, siglos de intolerancia e ignorancia se van quedando en el olvido... pero queda mucho camino por hacer. Desgraciadamente hacen falta muchas más Rosas Parks. 

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