Ir al contenido principal

"Victimamente" hablando

Ahí estábamos los ignorantes, complicándonos la existencia entre virus y trajes de astronauta. Con lo sencillo que era ponerse un chubasquero integral con ventanilla  y lavarse las manos.
El tipo aquel de la corbata, médico él, se sabía lavar las manos como el mismísimo Groucho en un día en las carreras.
Y nos tenían entretenidos con cintas aislantes y mangas cortas, con niveles de protección que no pilotábamos ayer, que si P3 que si P4, que si no teníamos que haber elegido susto. En fin, todo muy propio de nuestra idiosincrasia.
Así que llegó el bichito al que nadie sabía doblegar, y lo trajo consigo la voluntad de vencerlo hecha persona, pero el bichito era más fuerte y ante la lucha a muerte que se tenía con la voluntad de vencerlo hecha persona, se embutió en el traje de astronauta, para bucear por el fondo del mar, la generosidad humana en forma de auxiliar de enfermería
Y luego llegó el miedo y con él la lengua a pasear de la mediocridad y la mayor miseria moral que vieron mis ojos, ya cansados de espectáculos de fin de imperio.
No sólo es para él inconcebible que un bichito de Sierra Leona o algún otro país del lejano mundo invisible tome la determinación de saltar la frontera del doctor Livinstong, también lo es que además se permita el lujo de adaptarse a pelear contra la especie del gran Kaiser Guillermo. 
Todo esto no ha podido pasar, decía para si el médico de la corbata, la mayor miseria moral que vieron mis ojos, esto sólo puede haber ocurrido por un error humano.
¿Un error humano? 
Si, éste baile de micromiasmas intercultural ha dejado a la intemperie más de un error humano. El más notable, el de quien puso a semejante médico, que encima ya venía comido, al frente de una sanidad que busca mucho más seguir comiendo que conseguir que nadie enferme. 
Su silogismo es estremecedor: para que un médico tenga la vida resuelta, hacen falta enfermos. Y ese es su truco, al menos conmigo lo consigue, la gente como él, consigue enfermarme. Me tiene próximo a la arcada.

Comentarios

Entradas populares de este blog

6 Griegos para unos juegos

1.- Pablo de Grecia. En la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1936, en Berlín, después de unas cuantas exhibiciones de poderío ario, comenzó el desfile de banderas y naciones. La primera en salir, como es norma en los Juegos, fue la griega. La muchedumbre en el estadio pudo ver desfilar, detrás de la bandera  blanca y azul, al príncipe Pablo de Grecia , que luego sería rey de los Helenos y en dos añitos más, padre de la princesa de Grecia y Dinamarca, que  más tarde sería y ha sido la  reina Sofía de España . Y junto a él, el presidente honorario de la delegación griega, invitado como huésped de honor por el Comité Organizador de los decimoprimeros Juegos Olímpicos de la era moderna. 2.- Spiridon Louis Las personas más enteradas presumían de saber quién era aquél enjuto y pellejo hombrecillo que vestía con los singulares atavíos del pastoreo griego tradicional. Era Spiridon Louis . Allí estaba, con 63 años, ante el mundo en su última aparición pública, p...

El nivelón de estos días. Titulares en fase drinking

The man who reads nothing at all is better educated than the man who reads nothing but newspapers. Thomas Jefferson Vivíamos en un mundo en el que para hablar de política había que ser contertulio, o contertulia, que también hay, menos, pero también. Y si eras del montón y hablabas de política enseguida el entorno te hacía ver que eso no estaba bien. Los unos y unas  porque si no eras de los unos y unas eras de los otros y otras, lo que representa ser un caso perdido y los otros y otras  porque si no eras de los otros y otras eras de los unos y unas, lo que ya ni te cuento, siempre es peor ser de los unos y unas que de los otros y otras, indistintamente hablando. Pero ahora ya no. Ahora es sacrilegio. Sales a decir, oye, que no lo veo así, que lo veo asá. y al día siguiente, como no eres ni de A ni de B, resulta que eres un ladrón, una defraudadora, un terrorista, alguien indigno de llamarte ser humano o cualquier otra cosa horroris causa. ¿Te rebaten?¿conf...

Algunas cosas que sé de Nadia y quería contar

En el inicio de los años ochenta, Nicolae Ceaușescu quería acabar con la deuda externa rumana, eso, al menos, pregonaba. Con esa justificación se sacó de la manga lo que llamó  " la racionalización", en realidad era una drástica reducción de lo más necesario: la carne, la leche, los huevos, incluso el agua corriente y la luz eléctrica empezaron a escasear.    En 1987, en la histórica Braşov, una ciudad al sureste de Transilvania, la gente comenzó a manifestarse en contra de la situación generada por las políticas dictadas por el dictador comunista, pero el aparato represor que manejaba Ceaușescu era fuerte y aún aguantó un par de años de envites; su final, el del dictador, en el año que he escogido para empezar esta historia, era poco previsible, por eso la huida del país se convertía en ocasiones en el único camino posible.  Nadie podía imaginar que sucedería lo que sucedió hasta que sucedió lo que sucedió a finales de diciembre de 1989.  De haberse podido adiv...