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Microrelato para Hoy por Hoy

Te hablo de la ubre de la gran vaca amarilla de Dámaso Alonso. Del fluir de la luna de mi infancia que blandamente iluminaba mi ciudad. Una ciudad de colores para un niño de Conde de Peñalver esquina Padilla, hace ya muchos sueños atrás. 
Mi padre, a veces, después de las carreras, de los polis y cacos, de enria  y de la olla, me llevaba de la mano al Dickens o al Góngora, y de aquellos mostos con patatas fritas, paternofilia y aceitunas, me llegan ahora melancolías, conocimientos de cuentos de navidad y poemas burlones al hombre a una nariz pegado, a la nariz superlativa, que era aprender a reírme de mí.

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