Ir al contenido principal

Ininteligibilidad en el ámbito de la rapidez, (o sois ustedes idiótilas)

No me lo creo, I can´t believe it
¿En el ámbito de la rapidez?
Estábamos aquí, viendo cómo se desmembraba la cabeza o núcleo duro, y aún les quedaba recámara.
Han tardado mucho en el ámbito de la lentitud en dar boleto (boletus edulis) al maestro de los dineros, el master and commander de los economists patrios. Tanto han tardado que corre el riesgo de llegar allí donde habita el olvido. O no.
Y ha pasado como cuando un gobierno declara ininteligible a un almirante, según descripción de Cortazar en su vuelta al día en 80 mundos. El resto de almirantes ha comenzado a llamarse por teléfono... Y mensaje para acá y mensaje para allá y aguanta Luis y aguanta Rodri y aguanta marea que somos un bastión.
Entre llamada y llamada dentro del nucleo se va aclarando qué podría ser eso de la ininteligibilidad del almirante y van cerrando el cerco.
Si fuese tan fácil como mandarle a la cárcel con Luis y Jaume, pues no se hable más, pero es que no es tan fácil.
La agresión tiene pinta de efecto mariposa, y ya mucho hemos salvado con la correa alemana ¿Quién se acuerda ya de Francisco? pasó por aquí y todo se olvida.
Hoy la pregunta en el ámbito de la rapidez se enuncia así: ¿Cómo podemos declarar al almirante ininteligible sin parecer por ello molestos y sin que su ininteligibilidad nos salpique?
Muchos millones más, de los de Suiza y Luis the dumbass (con perdón) van a seguir volando por las autopistas de la telecomunicación en estos días.
A cambio de unas cuantas tarjetas opacas, más de una boca se va a quedar callada.
¡¡¡No hay quien afeite esa barba!!!

Comentarios

Entradas populares de este blog

AMELIA EARHART. Desde el principio y volando hacia el final y final (o no)

... Tenía 34 años porque Amelia Mary Earhart  había nacido en Atchison, Kansas, el 24 de julio de 1897, esa es la causa fundamental.  Pasó buena parte de su infancia con sus abuelos maternos.  Alfred Otis  era el padre de su madre, Amy, y uno de los  citizen  más  reputados de Atchison. Parece que al padre de la madre de Amelia no le gustaba el padre de su nieta, cosa muy habitual cuando el yerno en cuestión es una bala perdida. De pequeña, a la hirsuta Amelia no le faltaba de nada gracias a sus abuelos que cuidaban de ella y de su hermana, dos años menor. Mientras, su padre,  Edwin Stanton Earhart  perseguía el éxito profesional como abogado en Kansas, pero el éxito siempre le sacaba ventaja. Como Amelia fue una tipa súper famosa en su tiempo, mucha gente ha indagado en su infancia, y ha encontrado que las cosas que hacía en sus primeros años de vida eran ya demostrativas de una personalidad inquieta: escalaba árboles, ...

6 Griegos para unos juegos

1.- Pablo de Grecia. En la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1936, en Berlín, después de unas cuantas exhibiciones de poderío ario, comenzó el desfile de banderas y naciones. La primera en salir, como es norma en los Juegos, fue la griega. La muchedumbre en el estadio pudo ver desfilar, detrás de la bandera  blanca y azul, al príncipe Pablo de Grecia , que luego sería rey de los Helenos y en dos añitos más, padre de la princesa de Grecia y Dinamarca, que  más tarde sería y ha sido la  reina Sofía de España . Y junto a él, el presidente honorario de la delegación griega, invitado como huésped de honor por el Comité Organizador de los decimoprimeros Juegos Olímpicos de la era moderna. 2.- Spiridon Louis Las personas más enteradas presumían de saber quién era aquél enjuto y pellejo hombrecillo que vestía con los singulares atavíos del pastoreo griego tradicional. Era Spiridon Louis . Allí estaba, con 63 años, ante el mundo en su última aparición pública, p...

La mismidad perdida.

No es que me agarre a los días en los que nos obligamos a recordar, pero si habitualmente me cuesta no hacerlo, hoy, con más razón me aparece el recuerdo. En los aletargados anocheceres  del invierno de los primeros noventa, mi abuelo y yo, en los largos espacios vacíos que nos dejaba el final del día, dábamos vueltas a algunos conceptos que formaban parte de su integridad, por el mero disfrute intelectual: El ser para mi, el espíritu, la entrada en sí mismo, la mismidad. Hablábamos delante de nuestros víveres, el pescado rebozado, las judías verdes, la sopa. Siempre me resultó curiosa la íntima relación intelectual entre Luis y Hegel. Mi abuelo Luis era un hombre hecho de moralidad y eticidad hasta los tuétanos, era lógico que los conceptos hegelianos le llenasen tanto. Algunos días nos poníamos a merodear alrededor del derecho, siempre desde la óptica de quien conoce que es el estudio de lo que no es, sin embargo, algo que se fundamenta en la idea de persona,...